La distancia que separa las calles, parques y ciudades españolas de las jaimas o tiendas de campaña azotadas por el sol y el viento del Sahara argelino, en el que sobreviven en campos de refugiados desde finales de los setenta más de 200.000 saharauis, se reduce en el verano. Los artífices de este acercamiento son las asociaciones de amigos del pueblo saharaui que organizan desde hace 14 años el programa "Vacaciones en paz", una iniciativa que permite que los niños de este pueblo en el exilio puedan vivir durante los meses de julio y agosto una vida diferente acogidos en hogares de familias españolas.
...Desde hace muchos años, estos niños vienen a dar un aldabonazo en nuestras conciencias, nos recuerdan que los saharauis existen; que, para vergüenza nuestra, siguen confiando en España, en esa España cuyo Gobierno los abandona para apoyar a quien usurpa el territorio saharaui y lo mantiene amurallado y controlado por un ejército armado hasta los dientes; a quien, tras esa muralla, aplasta cualquier voz disonante; a quien expulsó a sangre y fuego de sus casas a todo aquel que quería mantener su dignidad ante el invasor; a quien persigue, viola, encarcela, tortura, asesina o hace desaparecer a todos los que sencillamente quieren ser saharauis en su tierra; a quien se burla reiteradamente de la legalidad internacional despreciando las resoluciones de Naciones Unidas, que una y otra vez reclaman la celebración de un referéndum de autodeterminación; a quien firma acuerdos de paz que luego pisotea ante la indiferencia general.
Todo eso nos recuerdan esos niños. Acojámoslos como se merecen, y ayudemos a su pueblo. (Carlos Sánchez de Roda)
